La experiencia de una enfermedad grave es una experiencia siniestra, entonces, ¿qué hacer?
Este libro trata sobre eso, sobre ayudarte a saber qué hacer en caso de enfermarte. Mi experiencia me dice que hay innumerables personas que se dejan llevar por el miedo, sin confiar en nada ni en nadie, pero tomando decisiones poco acertadas en esos momentos y obteniendo resultados negativos y devastadores. No pretendo ofrecer un protocolo de tratamiento, sino un camino que, en mi opinión, me parece el más sensato y prometedor.
¿Qué haría yo si estuviera en su lugar?
Esa pregunta me la hago siempre que estoy frente a un paciente. ¿Qué haría yo, en esa condición de salud (enfermedad), en ese lugar (trabajo, hogar), con esa mentalidad (conocimiento de la vida) y en ese estado emocional (miedo, angustia, desesperación)? Hay muchas variables, muchos matices. Está la persona y su vida, y la enfermedad que hay que tratar, todo junto. Hay expectativas buenas y malas en la conciencia de la persona que sufre.
1-A la hora de elegir el tipo de tratamiento, mi interpretación es la siguiente:
En casos de urgencia y emergencia por enfermedades o complicaciones de enfermedades, traumatismos en el cuerpo o necesidad de cirugía, se debe acudir a un hospital o a urgencias. En estos lugares se dispone de la mejor tecnología y asistencia médica eficaz para resolver este tipo de problemas. Nunca lo dude.
En el caso de enfermedades crónicas, sea cual sea su origen, este tipo de enfoque integrativo suele tener más éxito, en mi opinión. Sin embargo, quien toma la decisión es el paciente:
1-Medicina clásica-alopática pura
2-Medicina clásica + integrativa (combinadas)
3-Medicina integrativa pura
La elección, como cualquier elección que se hace en la vida para cualquier cosa, requiere información para poder elegir, así como confianza en quien te va a ayudar en esta tarea.
La información también es tema de este libro.
A la hora de elegir un tratamiento, la primera y mayor dificultad es que te «enfrentas» al sistema sanitario preestablecido, y esto tiene implicaciones que tendrás que discutir con las personas que te atienden. Esto es un hecho en el mundo actual.
2-Cuando suceden situaciones muy malas en nuestra vida, ya sea en materia de salud, relaciones o finanzas, es muy importante elegir a la persona que te acompañará o no en esta tarea. Debes tener muy clara esta situación: en nuestras familias hay quienes opinan como sabios después de una búsqueda en Internet y dan «sentencia» sin tener la más mínima experiencia en el tema y, digamos, la más mínima conciencia de las consecuencias de lo que dicen y opinan. La opinión es personal, no significa que sea el resultado de pensar y/o tener experiencia en el tema en cuestión. Deshazte de esa gente, son peligrosos, los comparo con fanáticos religiosos extremistas.
3-La elección del agente de salud es muy personal, pero podría o debería hacerse mediante investigación, o de personas que ya han pasado por situaciones similares con éxito, o de profesionales que usted consulte y con los que «conecte». Recuerde que, a menudo, no es «el mejor de los medios», «el más técnico o especialista» o «el más caro» el que es mejor para usted y su situación.
Escucha en las consultas todas las «verdades individuales» de cada profesional, no des respuestas y di que vas a pensar en tu elección, ve a casa y medita sobre cuál sería la mejor solución para tu caso, espera una respuesta que llegará a tu mente; o siente, con la mano en el pecho, con qué profesional o propuesta te «sientes bien» al pensar sin juicios en cada propuesta o profesional.
4-Resiliencia (sea resistente y equilibrado)
Una vez definido todo esto con sentido común, siga lo establecido, no se deje llevar en todo momento por las dudas, que formarán parte del camino, y cambiando de tratamiento o de profesional digamos a toda la semana. Esto también ocurre por el miedo y las dudas que surgen cuando las cosas no van bien al principio, o surgen complicaciones. Sin embargo, lo contrario también es cierto: ser fiel al tratamiento aunque todo indique que su organismo se está desmoronando es un suicidio. El primer caso ocurre con los profesionales de la salud que trabajan en medicina integrativa, y el segundo caso ocurre con los profesionales de la medicina oficial .
No hay garantías, no sirve de nada quejarse, ser demasiado crítico o desesperarse, esto es una realidad de nuestra sociedad, basta con salir a la calle y preguntar a los involucrados, ya sean pacientes o profesionales. Tienes que aprender a confiar en ti mismo y a responsabilizarte de tus actos, lo cual, por cierto, siempre debería ser así para todas las decisiones que tomamos en nuestras vidas, pero nos hemos acostumbrado a externalizar nuestras decisiones y acciones, dejando todo en manos de «otros».
Un profesional, un libro, un amigo, etc. pueden ayudarme a tomar una decisión, pero la decisión es mía, solo mía, al igual que las consecuencias buenas o malas.
Dr Pablo Lionpartt